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jueves, 17 de octubre de 2019

Un buen asomo al insondable universo de la otredad. Sobre “Peggy Pickit” de Roland Schimmelpfennig


Un buen asomo al insondable universo de la otredad

Sobre “Peggy Pickit” de Roland Schimmelpfennig
Por Vivi Montes


Peggy Pickit es una obra difícil, una maravilla compleja, de esos textos al que pocxs se animarían. Es una obra hecha de universos paralelos, que cruzan en el eje de la simultaneidad tiempos diversos, latitudes inconmensurables, discursos discordantes, niñas que lxs adultxs convierten en objetos-muñecas, de plástico o talladas eso son para ellxs, juguetes, trofeos, signo de su propia impotencia. Las historias que se narran tejen una trama imbricada, los límites de las parejas se tornan difusos y la admiración deviene fácilmente en reproche o simplemente envidia. En sus intentos fallidos por hacer del mundo un mejor lugar se instala el interrogante sobre el verdadero sentido de un supuesto altruismo. ¿Es realmente posible ayudar al/lx otrx? ¿Es posible dejar de lado la compasión y comprender siquiera al/lx otrx? ¿Será que no es dado conocerlxs verdaderamente o solamente acceder a la construcción que hacemos de ellxs? ¿Somos capaces de mejorar la existencia de otrxs o solo intervenimos confusamente hasta incluso complicar, aún más, las cosas?

En esta ocasión la puesta de Valeria Arévalos consigue realzar los mejores aspectos del texto, su seductora ambigüedad, el espanto que se disfraza de humor para acertar su diana, la oscuridad de los corazones que pretenden revelarse puros, la insalvable distancia que nos hace otrxs, imposibilitando el nosotrxs. El ensamble de luz, trabajo sonoro, escenografía y vestuario denota el mejor ribete de la labor conjunta de un equipo eficaz que consigue plantar el pasado en el mismísimo presente de la acción y tornar vívida la experiencia del horror implícita en el texto. Para actores y actrices la obra supone un gran nivel de exigencia; demanda una presencia absoluta, constante. Hernán Isusi Paz, Sergio López, Laura Ruffa y Victoria Troncoso concentran la tensión y juegan con los sentimientos de espectadores y espectadoras a su antojo llevándolxs a un viaje misterioso, temible, fantástico y angustiante.



Ficha artístico-técnica:

Actúan: Hernán Isusi Paz, Sergio López, Laura Ruffa, Victoria Troncoso
Escenografía: Lucía Lossada
Luces: Ricardo Sica
Sonido y producción: Mariana Emiliozzi
Vestuario: Humberto Rizzo
Gestión de derechos autorales: Hartmut Becher
Imagen de flyer: "Ojos de miel" de Cris Pereyra
Dirección: Valeria Arévalos


Funciones: Domingos 20hs – Fandango Teatro (Luis Viale 108 C.A.B.A)




lunes, 5 de octubre de 2015

Tristán e Isolda: el desorden de las pasiones

Tristán e Isolda: el desorden de las pasiones

Por Vivi Montes (Lic. en Artes – UBA)

Tristán e Isolda se adentra en la intimidad de los amantes… en la profunda e infinita impunidad de los amantes que sin darse cuenta buscan su castigo. Asiste entonces el espectador al reencuentro de los que han sido amantes y se han separado; hay, sin embargo, algo de imposible en ese encuentro y se reitera, casi inevitablemente el retorno constante al instante primero, el de la ausencia, el del no encuentro. Al ¿Cómo estás? Bien. Esas palabras distantes y frías en que los amantes se escudan para no enfrentar el dolor del imposible amor.


¿Y el cementerio en el que se convierte mi alma? Pregunta Isolda en un momento de la obra. En un vaivén constante entre la pasión que tuvo lugar en el pasado y la frialdad del olvido presente, entre el amor desenfrenado y la soledad, todos somos partícipes de ese cementerio, Tristán e Isolda están allí, presentes en el escenario con sus almas desnudas y así los recibe el público.


Con dirección de Valeria Arévalos, el equipo logra consumar la difícil tarea de lograr un sostenido equilibrio, siempre en tensión, durante toda la obra. Las actuaciones de Mariela Zomeg y Hernán Isusi Paz testifican un gran trabajo previo y equilibradas con una puesta detallista consiguen con pocos objetos vivenciar y hacer revivir toda la historia de los amantes. El diseño sonoro de Mariana Emiliozzi no acompaña, sino que es parte de la historia misma, por eso Tristán e Isolda se traduce en una armoniosa síntesis en la que el desorden de las pasiones tiene lugar y emociona.


Mención aparte –pero no menos importante- para el espacio que da marco a estas primeras funciones de Tristán e Isolda. Querida Elena, la sala que recibiera un Premio ACE como reconocimiento a la osadía de abrir una sala en el porteño barrio de La Boca, recibe a los celebrantes de esta liturgia amorosa con multitud de objetos que deslumbran y maravillan preparando los ánimos en penumbra para la tormentosa aventura de los amantes que arden y se queman.


Ficha técnico artística
Duración: 45 minutos

QUERIDA ELENA
Pi y Margall 1124
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4361-5040