viernes, 10 de mayo de 2013

Ser o no ser

Por Valeria Arévalos



Soy todo lo que recuerdo y vos, todo lo que has olvidado 
Yo me muevo entre las cosas, vos entre fantasmas cansados
 

Gabo Ferro – Soy todo lo que recuerdo



Anoche la compañía El Pulso estrenó su obra “Propios, Sonografías de un nombre” en el CC Rojas con dirección de Jessica Pinkus. Al salir del teatro me quedé pensando en muchas cosas. Qué lindo es cuando eso sucede. Qué lindo es sentirse impactado de tal modo que quedan revoloteando sensaciones, pensamientos, imágenes.


Lo primero que pensé fue “qué divertido debe haber sido el proceso creativo!” y es que en “Propios, Sonografías de un nombre” se nota el trabajo y la fusión de energías, se perciben las diferencias subjetivas impresas en cada movimiento logrando formar un organismo vivo. El resultado es una mixtura de formas, sonidos y notas que se liberan para recrear canciones de Gabo Ferro y de Xoel López de una manera genuina e intensa. Intensidad que se refuerza, a su vez, por una iluminación justa, un respeto a las luces y a las sombras por igual con momentos, incluso, en donde la oscuridad plena se carga de protagonismo. Mención aparte para el vestuario que, al igual que los movimientos y las voces, es propio e identificable de cada cual pero a la vez parte del todo.


Lo segundo que pensé fue “mi cámara acá se hace un festín!” y para quién se dé el gusto de ir a ver “Propios, Sonografías de un nombre” esto será clarísimo. Imágenes que se forman ante nuestros ojos y que, junto con las voces presentes, nos transportan a distintos paisajes atravesando temas como el amor, la soledad, la desazón y principalmente, la identidad. Voces presentes, voces que SON, personas que SON y que nos plantean esa búsqueda “soy esto que viví y vivo”. Lo dicen, lo refuerzan y lo transitan en escenario instalando esa frase en el espectador, ¿es, acaso, tan fácil pararse derecho y decir “soy esto”? Con esta sencilla frase los actores/cantantes sostienen la obra entera y en la dificultad de definir qué son (actores, cantantes, performers…) la responden de algún modo. Seres multidisciplinarios al igual que la obra que nos ofrecen.

Ficha técnico artística

Compañía El Pulso:
Jessica Pinkus



CENTRO CULTURAL RICARDO ROJAS
Av. Corrientes 2038 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4954-5521 / 4954-5523 / 4954-5524

Web: 
http://www.rojas.uba.ar
Entrada: $ 20,00 - Jueves - 21:00 hs - Hasta el 30/05/2013 
 

martes, 16 de abril de 2013


El temblor que nunca termina de pasar

Por Valeria Arévalos


Como una roca hundida piensa
que si no se ha ahogado en el mar
es porque su historia
comienza con la montaña”
(Lírica – Gustavo Ott)

Al escribir Lírica (2010) Gustavo Ott amplía las fronteras de su Venezuela natal y las extiende, al menos, a toda Latinoamerica. Su historia refleja las luchas individuales que se libran en un entorno poco favorable, hostil, trágico y, en este caso, cómo dos niños se calzan la poesía bajo el brazo y con su amistad le hacen frente a todo. Estos amigos que, conscientes del dolor que los acompaña y acompañará toda la vida, se animan a dejar de lado lo malo y enlazan un profundo vínculo indestructible que traerá un poco de paz ante tanto temblor. Paz para ellos. Desesperación para sus madres quienes, atravesadas por un pasado imposible de modificar, quedan estancadas en la angustia de un presente que sólo busca venganza.


Iris Pedrazzoli dirige la puesta de Lírica que cada domingo se presenta en el Teatro del Abasto (Humahuaca 3549). La directora supo extraer del texto de Ott todas las arterias que lo componen y dar vida a una maquinaria escénica sencilla y a la vez concreta y firme, en donde la fuerza del texto se ve potenciada por las actuaciones de Marigela Ginard (la directora Ramirez), Marcela Bea (Abril de Lopez) y Silvia Mañá (Norway Gonzalez). Las tres conforman un núcleo actoral sin fisuras, con intensos y desgarradores momentos. En una especie de abrazo se ven envueltas por una escenografía impecable, que invita a ser recorrida con la mirada una y otra vez y que funciona, de la mano de un muy cuidado trabajo de iluminación, como aglutinante de sentido de la obra en un todo.


Marcela Bea - Marigela Ginard - Silvia Mañá


                                               Marcela Bea - Marigela Ginard - Silvia Mañá

Ficha técnico artística



TEATRO DEL ABASTO
Humahuaca 3549
 
Capital Federal
 - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 4865-0014
Web:
 http://www.teatrodelabasto.com
Entrada: $ 60,00 - Domingo - 20:30 hs
 

jueves, 6 de diciembre de 2012



La libélula y el camaleón
por Valeria Arévalos

“Yo sin la resistencia no podría respirar” Jesusa Rodriguez – Maestra Vida



Irónicas. Sarcásticas. Talentosas. Comprometidas. Coherentes. Necesarias.

Si había algo que podía superar a un show de Liliana Felipe…era otro show de Liliana Felipe pero, esta vez, con Jesusa Rodriguez. 



Para quienes las seguimos desde hace años y nos quedamos deseando más y más tras escucharlas cantar juntas temas como “El protoplasma” o “Las mujeres mexicanas” esta vez la cita mecha la actuación versátil, inteligente y punzante de Jesusa con la siempre impecable Liliana, quien con su música nos conmueve, nos hace reír, nos hace cantar y a la vez reflexionar. Un dúo predestinado a estar unido ofreciéndonos su majestuosa magia.


Para aquellos despistados que aún no conozcan a las patronas un breve repaso:

Liliana Felipe es oriunda de Villa María (Córdoba) y corre sangre comechingona por sus venas. Allá por el ’76, cuando nuestro país sufrió de ese cáncer llamado Golpe Militar, desaparecen su hermana y su cuñado y México la recibe dándole un nuevo hogar. Esta patria le brindará también lo más fundamental, el amor. Allí conocerá a Jesusa Rodriguez, su esposa, con quien vive/crea/trabaja/lucha desde hace ya más de veinte años. Jesusa es actriz, directora de teatro, productora, performancer y recibió numerosos premios y becas por su labor artística. Juntas fundaron en los ’90 el Teatro Cabaret El Hábito donde solía funcionar el antiguo Teatro La Capilla en la zona de Coyoacán al sur de la Ciudad de México.

El camino que ambas transitan de la mano las encuentra fusionando música, actuación, militancia, denuncias…después de todo, para qué está el arte, ¿no?

Liliana Felipe


Jesusa Rodriguez


En esta oportunidad presentaron el espectáculo Diálogos entre Darwin y Dios en el ND Ateneo. Allí Jesusa interpretó los personajes de Charles Darwin y su contrincante, Dios, mientras Liliana iba mechando canciones de su repertorio acordes a los temas que se iban tocando. 



La puesta en escena, casi minimalista, se completa con imágenes proyectadas en una pantalla y con juegos de luces. El clima que logran crear estas mujeres es increíble. Tanto por separado como juntas. El público olvida, por un momento, que se encuentra entre trescientas personas mirando hacia un escenario, al cabo de un rato nos sentimos como en el living de las patronas, tomando unos vinos (o mates…o tequilas) y escuchando las notas arrancadas de ese piano que se hace cada vez más pequeño ante la inmensidad de la Felipe y ni que hablar de las carcajadas y olas de aplausos provocados por las genialidades de Jesusa. 



Con el compromiso que las une a lo social, ya sea en la búsqueda de justicia en Argentina y la lucha de familiares de desaparecidos como ante la actualidad mexicana frente a la que no temen dar la cara y decir “¡estamos hasta la madre!”, ellas presentan su discurso con letras mayúsculas e interpelan al público a que tome parte, como dijo Franz Fanon “Todo espectador es un cobarde o un traidor”[1] y, en este sentido, habrá que hacerse cargo y optar por un lado u otro. Levantarse de la butaca y activar. El medio no es una opción. 


Pero bueno, querer plasmar en palabras el goce que representa vivir un espectáculo de Felipe-Rodriguez es como querer explicar que gusto tiene un manjar, habrá que ir a verlo…presenciarlo, ser parte y vivirlo. Seguramente siempre saldremos con ganas de más.












Salve, patronas!






[1] Los condenados de la tierra, Frantz Fanon, 1961, p. 182.