lunes, 30 de marzo de 2015

Deíctica de Julieta Rodríguez Grumberg: sujetos, objetos y posibilidades.

Por Vivi Montes (Lic. en Artes – UBA)


Ellos. Siete bailarines. Siete sujetos. Siete posibilidades que se abren a infinitas posibilidades porque Deíctica no clausura el sentido de las acciones de sus intérpretes; Deíctica juega –seduce con cierto magnetismo lúdico- con sujetos deícticos. Deícticos en el sentido que explicita el propio programa de mano de la obra: “que indica o señala/palabras cuyo significado depende del contexto, lugar y momento en que se manifiestan”. Interesante propuesta pensar el cuerpo en movimiento como palabra, y al artista (por extensión) como aquel que tiene algo por decir a un espectador que puede, sin embargo, manejarse dentro de la obra con bastante libertad.



Esos siete cuerpos presentan situaciones varias, el espectador efectúa su propio recorte, decide el enfoque de su mirada y podrá asignar sentidos varios tal la contingencia que propone la obra interpelando el entendimiento. Objetos varios irrumpen en la escena, por momentos rozan lo kitsch, juegan al deíctico, igual que los cuerpos. El objeto permite a veces la relación con el otro, en su cercanía, en su distancia o incluso en su ausencia; otras veces se torna punto de conflicto y enfrentamiento. Todas estas variantes y la versatilidad de los bailarines enriquecen la obra manteniendo al espectador siempre alerta, interesado, buscando.




Deíctica se presenta hasta el 10 de abril en el Camarín de las musas los viernes a las 23 hs.

Ficha Técnica

Intérpretes: Ana Armas, Alejo Wilkinson, Federico Moreno, Georgia Forconesi, India Pernigotti, Lia Mazza, Ramiro Cortéz.

Música original: Augusto Natale

Escenografía: Cristian Porchia

Iluminación: Adrián Cintioli

Vestuario: Estefania Bonessa

Asistencia: Matias Goldin

Producción: Alexis Losada

Idea y Dirección General: Julieta Rodríguez Grumberg

miércoles, 25 de marzo de 2015


 Sobre cómo escribir un libro sin palabras

por Valeria Arévalos

"...porque el cuento en definitiva se trata del hombre frente a su destino, o sea, de cómo se construye nuestra realidad..."


¿Qué pasa cuando se enfrentan la palabra y el silencio?¿Es, acaso, la palabra la materialización del pensamiento o su encubridora?¿En qué lugar quedan ubicados los sentimientos? En Todos mis miedos de Nahuel Cano y Esteban Bieda el personaje de Bruno, interpretado por Pablo Seijo, es un escritor que se debate entre la verborragia y la falta de palabras. En busca de inspiración para su nueva novela va tropezando con situaciones que, lejos de servirle de fuente, lo enfrentan con su abulia, su falta de sensibilidad y su apatía.


Los personajes que le acompañarán en su historia son Mercedes (María Abadi), una alumna devenida amante, y Laura (Anabella Bacigalupo), su ex esposa aferrada a él patológicamente en un presente estancado. Diego Echegoyen será el cuarto actor que completa el elenco, su personaje innombrado, al que se puede uno referir como "El hombre", hará las veces de director de orquesta, de voz de la conciencia o de puestista de la obra, ya que será el encargado de ir hilando los pensamientos y acciones de los personajes dentro de ese torbellino de momentos sin tiempo ni espacio. Será, asimismo, quien le marque la falta a Bruno cuando intente apropiarse de citas ajenas para escribir su propio relato y, en cierto modo, es quien le dará a entender que a veces la verdad se encuentra en la sencillez.



La dificultad de representar y la construcción de la realidad serán los ejes del relato. El gran acierto de Todos mis miedos es la puesta enmarcada en un universo de doscientos libros desparramados por el espacio escénico. Libros que funcionarán como representación del universo físico e imaginario de Bruno, así podrán ser la cama de Laura, el muelle de una isla en el Tigre y hasta ladrillos de su mente que sirven para construír ideas y a veces necesitan ser derribados. No hay espacios vedados ni escondites, todo estará allí dispuesto a ser enfrentado.



Para los efectos lumínicos se utiliza una parrilla suspendida con lámparas de lectura que se van graduando para provocar distintos climas hasta la penumbra final en donde el silencio invade la escena. Ese silencio que quizás uno anhela pero que una vez hecho presente incomoda.

Ficha técnica
DIRECTOR Y DRAMATURGO
Nahuel Cano

DRAMATURGO
Esteban Bieda
 
ACTÚAN
María Abadi
Anabella Bacigalupo
Diego Echegoyen
Pablo Seijo
 
ASISTENTES ARTÍSTICOS 
Juan Fernández Gebauer
Juan Mako
 
DISEÑO GRÁFICO
Leandro Ibarra
 
ILUMINADORA
Rocio Caliri
 
ESCENÓGRAFA
Julieta Potenze
 
VESTUARISTA
Paola Delgado

FOTOS
Candela Dal Pont 
Sebastían Arpesella
 
PRODUCCIÓN

Estudio ELCUARTO
Laura Loredo Rubio

Sábados 23 hs - Beckett Teatro
Guardia Vieja 3556

Reservas: www.alternativateatral.com.ar

jueves, 19 de marzo de 2015

Cuerpos que danzan, imágenes que nos mueven.

Por Vivi Montes (Lic. en Artes UBA)


Los cuerpos danzan, se detienen, vuelven a andar, corren, trepan, se detienen, vuelven a danzar. Son movimiento, aún en su quietud. Los cuerpos condensan la potencia del sujeto. La imagen fija, la fotografía atrapa el movimiento y lo destruye, dicen… Congela los cuerpos y como a cualquier objeto carente de vida los inmoviliza, los inmortaliza. Pero ¿puede la foto ser cuerpo? Sí, las imágenes capturadas por Lía Comaleras el pasado domingo en Ciudanza dan muestras de ello; acompañan el acontecer performático de Anónimo, el montaje presentado por Gustavo Lesgart en ciclo llevado a cabo el último fin de semana en La Usina del Arte.






Estas imágenes son cuerpo vivo de los cuerpos que se mueven, son mirada presente, situada y autoconsciente. Ese es el punto en que consiguen transformarse en acontecimiento y no ser solo retrato de un momento que se nos escapó ya de los ojos y de nuestras vidas. Esta es la imagen que danza junto a los intérpretes (Antonela Malonni, Helena Cadierno, Ignacio Plaza, Marcelo Chiummiento, Mauro Appupliese, Lucas Coria, Martina Kogan, Lucía Costa, Pamela Van de Moortele, Angie San Martino, Rodrigo Ramírez Gisbert, Jazmín Cañete, Érica Ventre, Paula Tirelli, Pamela Jury Dayan, Ariel Calderón, Ezequiel Abreu, Gastón Barroso, Eugenia Cao, Paula Robles, Lucila Cataife, Natalia López Godoy).





Anónimo como obra tiene que ver con el sujeto –individual y colectivo-, con sus posibilidades –solo y en comunidad- y termina en invitación para el público, porque el espectador es también ese cuerpo que vibra en y con la obra y por lo tanto la obra se abre para incluirlo y crecer. Las imágenes, en este sentido funcionan también dentro de la obra, en paralelo o yuxtapuestas. Nada como ir juntos a la par…. Se da entonces entre performance e imágenes un juego de extrema vivencia, se contienen mutuamente como cajas chinas, como matrioskas, pero simultáneamente visibles. La fotografía en el movimiento de los intérpretes y acontecimiento en la imagen.





Y menos mal que el arte se contiene y se hace espacio a sí mismo, porque si pensamos la obra situada en La Usina del Arte hay que pensarla en un territorio bastante aquietado, hostil. Todo sucedió en un contexto vacío de otras obras, las paredes blancas, desnudas (porque es más que un auditorio, ¿no?). Todo sucedió en el exacto tiempo-reloj que duró la presencia de los bailarines en escena, luego ya ni lugar para los visitantes quedaba; había que despejar rápidamente las instalaciones, tampoco había tiempo para conversar a sus puertas, comentar lo vivenciado, también había que despejar rápido la entrada.




Por eso, porque los gobiernos y sus gestiones pasan, pero los artistas y sus huellas quedan, compartimos con ustedes, estimados mirones, algunas de estas imágenes para revisitar aquel momento tan bello y enérgico como efímero en que nosotros (espectadores y artistas) y La Usina estuvimos vivos, en movimiento, sucediendo.

Fotografías: Lía Comaleras

miércoles, 18 de febrero de 2015

El eterno retorno del desamor 
en "Muñeca" adaptación de Pompeyo Audivert

por Valeria Arévalos

"… Y recuerdo cuando servimos aquella gran mariposa negra, que parecía de terciopelo, que parecía una mujer." (Marosa Di Giorgio - Los papeles salvajes)

El Centro Cultural de la Cooperación sirve de espacio en donde el ritual de la reencarnación cobra vida. "Muñeca", obra escrita por Armando Discépolo en 1924, renace casi un siglo después metamorfoseada, impregnada de imágenes fragmentadas y de nuevas voces, manifestadas a los gritos y en silencio. La propuesta escénica, dirigida por Pompeyo Audivert y Andrés Mangone, podría definirse como un eterno retorno sobre el deseo inalcanzable. Ellos prefieren presentarla como una "tragedia griega nacional sobre el amor no correspondido" y, tras superar los primeros instantes de resistencia ante esa definición, nos dejamos conmover por el destino inevitable de Anselmo, cuyo poderío económico no logra sublimar el dolor que le causa su máscara, aquella que le fue asignada y que siente ajena y maldita. 


El coro de obsecuentes que lo rodea hará lo que sea necesario para que él no caiga en la desesperación por la pérdida del objeto amado, Muñeca. ¿Por qué lo hacen? ¿Por amor? ¿Para no perder su lugar bajo el ala del oligarca? ¿Para no abandonar la dinámica bohemia de la Argentina del '20, la juerga, las drogas, lo superficial? Y Muñeca, ¿por qué huye? Quizás porque por la naturaleza inmanente del objeto de deseo necesite ser inalcanzable. En la adaptación de Audivert-Mangone se le da una voz más potente al personaje de Muñeca que en su versión original, su alma se expresará con palabras de Marosa Di Giorgio, ¿quién mejor para hacer estallar a esa mujer en miles de imágenes corpóreas y naturales? Con esta incrustación de textos, el personaje femenino deja de ser solamente el objeto deseado, pasivo e histérico, para convertirse en un sujeto deseante y carnal que lejos está de ser una figura de porcelana, frágil e inmóvil. Muñeca huye, una y otra vez. Su huída es una onda expansiva que desencadena la tragedia interminable.



La obra se estructura de manera cíclica, comenzando con un "flash-forward" que anticipa el final con un grito munchiano suspendido. La escenografía enmarcada con un trabajo lumínico lúgubre y encerrado, la música en vivo y el desplazamiento de los personajes en un tiempo Otro, nos transportan al interior de esa realidad con olor a insatisfacción, a inquietud, a capricho incumplido. Capítulo aparte el importantísimo rol de la "caja de muñecas" y del espejo en donde la realidad se presenta despiadadamente.

Ficha técnico artística
Autoría: Armando Discépolo
Versión: Pompeyo Audivert
Actúan: Pompeyo Audivert, Carlos Correa, Pablo Díaz, Gustavo Durán, Fernando Khabie, Abel Ledesma, Fabio “Mosquito” Sancineto, Diego Veggezzi, Ivana Zacharski
Vestuario y escenografía: Julio Suárez
Dirección: Pompeyo Audivert, Andrés Mangone
Duración: 75 minutos

Centro Cultural de la Cooperación
Corrientes 1543 – Capital Federal
Teléfonos: 5077-8000 int 8313
Web: http://www.centrocultural.coop
Funciones: Viernes y Sábados 22hs


¿Ana o Ida? ¿Hamlet o Antígona?






Por Vivi Montes (Licenciada en Artes - UBA)


Cuando todo estuvo preparado, las mujeres se soltaron los cabellos y pusieron en el suelo las velas fúnebres y las encendieron siguiendo la costumbre de sus padres; y se sentaron en el suelo en corro para lamentarse, y durante toda la noche lloraron y rezaron. Muchos de nosotros nos paramos a su puerta y sentimos que descendía en nuestras almas, fresco en nosotros, el dolor antiguo del pueblo que no tiene tierra, el dolor sin esperanza del éxodo que se renueva cada siglo.

Primo Levi – “Si esto es un hombre”



Polonia, 1962. En hermoso blanco y negro sucede entre un marcado juego de luz y de sombra la belleza del cine en todo su potencial. Entre la luz y la sombra como andar y desandar el camino que devela la propia Identidad. Ana va por ella, sin saberlo, por obligación. Ser o no ser…

Desde mi butaca quise asir -con mi mirada, con mi cuerpo todo- cada plano, todos y cada uno de los planos de la película, quise guardármelos con su belleza y su punta de lanza. La belleza de Ida se transforma en espacio, no se trata únicamente de una maravillosa composición poética. La belleza de Ida alberga; hay en ella sitio para el dolor, para la memoria, para la búsqueda y la pregunta. Hay en ella lugar para el horror de los padres arrebatados a sus hijos, de los hijos arrebatados a sus padres, para el horror de la Identidad velada y de los muertos en tumbas sin nombre, de los muertos sin rito.


Enterrar a los padres, quitar el velo y ¿debajo del velo de Ana? Debajo del velo, Ida. Ida hermosa, pelirroja con su hoyuelo. ¿Y después del velo? Después del velo, el amor. Después del velo Ida hermosa, pelirroja con su hoyuelo. Después del velo rasgado, la vida y finalmente la pregunta: ¿Ana o Ida?

lunes, 3 de noviembre de 2014

Ojalá de loco todos tuviéramos un poco...
por Valeria Arévalos


¿Quién es el loco?

¿Aquél que lucha contra todo y todos para hacer prevalecer la verdad o aquel que se sube a la calesita de la rutina, de lo dado, de lo naturalizado y deja que la vida siga, sin chistar?
La obra "El loco y la camisa" de la Compañía Banfield Teatral Ensamble nos hace partícipes de un día "normal" en la vida de una familia de zona sur. La puesta en escena invita/obliga al espectador a formar parte de esa realidad ya que nos ubica (dentro de lo propuesto en el Camarín de las Musas) en los laterales del escenario, que corresponderían a las paredes de ese hogar. Paredes que sostienen esa dinámica, esa realidad, ese sistema. Ya sea una propuesta planteada de antemano o una adaptación a las posibilidades del teatro (teniendo en cuenta que el espacio original de la obra es un departamento real), ésta decisión provoca en el espectador, en principio, una dicotomía emocional: pertenecer o no. Formar parte de esta locura.




En toda familia existen situaciones aptas para el relato y otras que es mejor mantener ocultas bajo la alfombra. En este caso, bajo la alfombra, se quiere ocultar a una persona, a un hermano, a un hijo...que, justamente, coincide con el ser más lúcido de esa casa. El personaje de Julián Paz Figueira, Beto, condensa todo aquello que se quiere ocultar: el hermano loco y la verdad sin filtros. Como todo aquello que se intenta censurar, con Beto irrumpe la verdad familiar, instantánea, ineludible, incómoda en medio de un discurso que intenta enmascarar una realidad otra, ficticia...quizás deseada por algunos de esos personajes, pero aceptada con resignación por otros.


Sin duda alguna, el logro gigantesco de esta obra se divide en dos ejes: el texto y las actuaciones. El texto, impecable, no abunda en golpes bajos ni en humoradas baratas; no hace falta. Relata la vida de una familia no tan atípica de clase media del conurbano sur: papás, hijo, hija, novio de la nena. Los conflictos que surgen no vienen de una lejana temática: violencia, abandono, apariencias, soledad... La genialidad del texto se refleja en los cuerpos de los actores. Todos ellos. Y léase bien, todos, están/existen en escena. Están en esos personajes a los que les dan vida con total pregnancia y fuerza logrando la emoción y la conmoción del público de principio a fin. A nivel personal considero que de ese gran grupo de actores se destacan los trabajos de Lide Uranga, en una madre compacta, contenida y sutil en sus transiciones, con momentos sublimes que hacen saltar las lágrimas hasta al espectador más reacio; y en el trabajo del "loco" Julián Paz Figueira....simplemente, chapeaux, pocas palabras podrían describir las emociones provocadas por su labor. Gran mérito del director! Texto y actuación, pilares del teatro. Aplausos para aquellos que hacen posible este hecho teatral, inspirador, emocionante y conmovedor.

Arriba los locos! arriba la verdad!


Este espectáculo formó parte del evento: Festival Zonal de Teatro para Adultos (Zona Conurbano) 2009
Este espectáculo formó parte del evento: I Festival de Artes Escénicas Buenos Aires Gran
Este espectáculo formó parte del evento: Festival Provincial de Teatro para Adultos 2009
Este espectáculo formó parte del evento: La Noche de los Teatros
Este espectáculo formó parte del evento: VII Festival Iberoamericano de teatro: CUMBRE DE LAS AMÉRICAS
Este espectáculo formó parte del evento: Festival Nacional de Teatro sobre Violencia de Género
Este espectáculo formó parte del evento: Teatro x la identidad 2014
Duración: 50 minutos
EL CAMARÍN DE LAS MUSAS
Mario Bravo 960 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4862-0655
Web: http://www.elcamarindelasmusas.com
Entrada: $ 140,00 / $ 85,00 - Domingo - 19:00 hs
Entrada: $ 140,00 / $ 85,00 - Viernes y Sábado - 21:00 hs 

martes, 10 de junio de 2014

Ruidos en la casa.
por Valeria Arèvalos


Un vínculo dispar. Una relación que destina para Mary, la muchacha, la pasividad y el silencio, y para Teresa, la patrona, la energía desmedida y la voz. Así comienza una de las obras ganadoras de la última Bienal de Arte Joven Buenos Aires, Baby Call, escrita y dirigida por Sofía Wilhelmi.




Al ingresar a la sala nos interpela el espacio. Hay mucho para ver. Se plantea un desafío a nuestra pulsión escòpica presentándose ante nuestros ojos tanto el espacio de la representación (enmarcado en una escenografía maravillosa) como el espacio del "back", el lugar en donde los actores ejecutarán el plano sonoro. 
La acción tendrà lugar en la habitación de Mary, en donde sus pertenencias se entremezclan con aquellos objetos que la Señora de la casa no quiere tener a la vista. Una especie de despensa en donde la mucama se mimetiza con la lavandina.




El baby call será el elemento que funcione como comunicador (?) entre Teresa y Mary. Una comunicación un tanto desnivelada ya que Teresa hablará sin parar mientras que Mary sólo puede remitirse a golpear el piso con un palito a modo de respuesta. De este modo, las únicas opciones posibles para ella serán "si" y "no" y, eventualmente, algunas frases más largas que estarán sometidas a la interpretación de Teresa. Reducción del lenguaje como mecanismo de dominación si los hay. Esto sumado al tratamiento de la identidad, el cambio de nombre porque "el que tenía era horrendo", hacen del personaje de Serrana Díaz una bomba de tiempo, cuyo proceso la actriz sabe expresar con transiciones sutiles y cargadas de emoción. En el otro rincón, Teresa (Cecile Caillon) no se contiene nada, expresa todo hasta límites desopilantes, encuentra en la situación crítica una señal a modo de libro de autoayuda y decide sacarle provecho y vivirla a pleno, disfrutar hasta del horror. 




Es interesante pensar en la polisemia del elemento baby-call, ya que en la vida cotidiana sirve para que los padres estén atentos a la necesidad de sus hijos y los puedan asistir, en este caso la niña es una mujer adulta y la madre es la muchacha a quien emplea. Dualidad al estilo cuidador-cuidado que tendrá sus idas y venidas a lo largo del texto.
La situación que servirá de motor en la obra serà la irrupción de unos ladrones en la casa. Las interpretaciones de Mauro Pelandino y Demiàn Salomòn, y luego la de Magdalena Toro en off, lograrán que tanto Mary y Teresa, como los espectadores, fluctuemos entre los límites de la angustia y de la risa. De este modo Baby Call puede tomarse como una comedia dramática que nos deja ese sabor agridulce tras pasar por todas las sensaciones y, lo más importante, que hace que nos vayamos del teatro pensando.

Funciones: Lunes 21 hs en TEATRO DEL ABASTO Humahuaca 3549 

sábado, 19 de abril de 2014

El divergente (Neil Burger, 2014): El lugar de los inclasificables

Por Vivi Montes (Lic. en Artes - UBA)

La Mirona fue a ver El Divergente (Neil Burger, 2014), una película situada en un futuro incierto en que una sociedad trata de reconstituirse a sí misma luego de haber atravesado una devastadora guerra. El objetivo: construir una paz duradera. Cómo: dividir a ese grupo humano en facciones en las que cada uno de sus miembros “encaje” a la perfección. Se puede pertenecer a una facción por origen o por opción. El riesgo para los ciudadanos: convertirse en “sin facción”, se trata de aquellos que no tienen un lugar certero en esa sociedad y simplemente vagan por la vida. Peor aún es el caso de “los divergentes”, sujetos que por no resultar clasificables se tornan peligrosos, poniendo en peligro el orden establecido.


Si la película es buena o mala no van a leerlo aquí. Quien quiera verla, saque sus propias conclusiones. Lo que este espacio propone pensar es lo interesante de la inclusión de un tópico poco común para este tipo de cine -al que no le faltan las huellas hollywoodenses en el relato (la infaltable historia de amor, acción y otras tantas)- el lugar de los diferentes, de los que no que no pueden encasillarse, por lo tanto manipular y constituyen de este modo un peligro para El Sistema.


Celebramos desde aquí el cine que se propone masivo y no sólo relegado a unos pocos espectadores cinéfilos (aunque debemos reconocer que también amamos ese cine) y que desde sus cimientos habla de lo que el cine comercial suele callar. Celebramos también la inclusión de los peligrosos para el sistema en la pantalla y ese cine que planteando una distopía, es decir una utopía negativa -por momentos cercana al clásico 1984 (George Orwell)- pone la lupa sobre las sociedades contemporáneas.


TITULO ORIGINAL: Divergent
GENERO: Ciencia Ficción , Acción .
DIRECCION: Neil Burger.
ORIGEN: Estados Unidos.
DURACION:  Minutos
CALIFICACION: Apta mayores de 13 años con reservas
FECHA DE ESTRENO: 17 de Abril de 2014

lunes, 21 de octubre de 2013

Todo lo que Ana puede ser
por Valeria Arèvalos



No son pocas las veces en las cuales uno sale del teatro y le pregunta a su acompañante ¿què entendiste de la obra? recibiendo respuestas que, quizàs, difieran abismalmente de lo elaborado por nuestra mente. 
¿què DICE la obra? y ¿por què deberìa decirnos a todos lo mismo?
El fraccionamiento planteado por Martin Crimp en su texto "Atentados contra su vida" apunta, creo, en cierta medida a eso. A la multiplicidad de relatos dentro de un mismo relato, a romper con las estructuras narrativas que la sociedad nos impone delimitando de antemano el molde con el cual debemos recepcionar una historia. Es asì como esta historia, la de Ana, se nos presenta de manera tal que es mejor recibirla sin buscarle la lògica espacio-temporal, bùsqueda que se verìa truncada casi de inmediato al ver que en una de las escenas Ana directamente es un auto. 


Entonces esta Ana, Anya, Anushka que va deviniendo en el transcurso de la obra ¿què es? ¿somos todos y ninguno? ¿importa?. Acaso la imposibilidad de delimitar a este ser refleje la fragmentaciòn social en donde estamos inmersos, en donde tanto lo cotidiano, lo artìstico, la publicidad, la opiniòn de terceros, el contexto social...todo eso y màs conforman al ser actual. Lo componen y lo descomponen en un mismo acto. En un hoy en el cual se amplìa la mirada hacia el otro hasta el punto de llegar al grano, al grano de la foto (tal como lo indica el personaje de Lucrecia Gelardi en su rol de "la madre") sin darnos cuenta que observar el grano nos hace perder de vista la totalidad de la imagen. 




La propuesta escènica multidisciplinaria de Cristian Drut capta esto a la perfecciòn y progresivamente va armando un collage de escenas, en total diecisiete, que atraviesan las distintas Anas con sus correspondientes relatos dejando el escenario poblado de luces e imàgenes que se van yuxtaponiendo hasta formar un entramado discursivo que significa por sì mismo. Allì conviven actores, mùsica en vivo, imàgenes audiovisuales (que funcionan en distintos planos, por momentos como telòn de fondo y por otros avanzando hacia el centro de la representaciòn). Un texto sumamente interesante que desplegò en esta puesta todo su potencial. 




Ficha técnico artística
Autoría: Martin Crimp
Traducción: Rafael Spregelburd
Actúan: Eric Brown, Daniel Cerecedo Digon, Analía Couceyro, Pablo Cura, Cecilia Czornogas, Nacho Czornogas, Lucrecia Gelardi, Marina Pérez, Ignacio Rodríguez De Anca, Macarena Suárez Dagliano
Vestuario: Cecilia Zuvialde
Escenografía: Cecilia Zuvialde
Iluminación: Alejandro Le Roux
Diseño sonoro: Nacho Czornogas
Realización escenográfica: Vìctor Salvatore
Música original: Nacho Czornogas
Proyecciones: María Laura Collasso, Juliana Gonzalez
Asistencia de escenografía: Agustina Filipini
Asistencia de vestuario: Agustina Filipini
Asistencia de dirección: Jimena Coppolino
Dirección De Visuales: Luis Sens
Direccion de fotografia: María Laura Collasso, Juliana Gonzalez

Dirección: Cristian Drut