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miércoles, 5 de febrero de 2020

Palabra de puta. Sobre “Yira yira”


Palabra de puta
Sobre “Yira yira”


Por Vivi Montes

Cuatros trabajadorxs sexuales aguardan desnudxs el ingreso del público como si se tratara de la llegada de potenciales clientxs. Luego, en el acontecer de la obra irán cubriendo sus cuerpos y desnudando sus historias. Yira yira no se limita a narrar la vida de estas putas (tal como se nombran), también está hecha de prolongados silencios y miradas que interpelan directamente a lxs espectadorxs.


En el teatro como en la vida la temática prostitución parte aguas, complejiza la toma de posición. En este caso el eje se corre (o se amplía) para dar lugar a la discusión sobre el valor político de las disidencias y las putas, sobre la inseguridad jurídica y los peligros del cuerpo arrojado al mercado de goce en una sociedad que consume y desprecia en igual medida. ¿Qué iguala el trabajo sexual a otros trabajos? ¿Qué lo diferencia? Estos y otros muchos interrogantes se irán agudizando hasta terminar en un grito ¿de placer?


ELENCO
Juan Ejemplo
Leandra Atenea Levine Hidalgo
Pichón Reyna
Sofía Tramazaygues

DIRECTORES
Bruno Isaković
Nataša Rajković

FUNCIONES 
Martes 28 de enero, 21 hs
Domingo 2 de febrero 21 hs
Miércoles 5 de febrero 21 hs


TEATRO EL EXTRANJERO
Valentín Gómez 3378

sábado, 17 de junio de 2017

Honrar al teatro, honrar la vida. Sobre Orfeo y Eurídice de César Brie

Honrar al teatro, honrar la vida
Sobre Orfeo y Eurídice de César Brie

Por Vivi Montes

            Caronte inaugura la pieza. Se trata de un Caronte con color local, un chango que nos introduce en los pormenores de su labor como comandante de la barca que transporta a los muertos al reino al que pertenecerán ya, para toda la eternidad, el Hades. Caronte nos narra, también, aquella única vez en que un vivo accedió a esos territorios infernales, envalentonado con el poder que otorga la desesperación, Orfeo descendió al inframundo con su música para rescatar a su amada Eurídice.

            Así comienza la obra que luego da inmediato paso a la historia de amor entre Liza y Sofía porque, acertadamente, esta versión del mito clásico construye la pareja protagónica a través de dos mujeres que devendrán Orfeo y Eurídice con el transcurrir de los sucesos. César Brie demuestra mediante esta impecable elección que cualquier pareja clásica puede tener ya cualquier composición. Y funciona, maravillosamente. La pareja femenina configura un universo de una dulzura implacable y nutre a la historia de una ternura que no podría contener de ninguna otra manera. Las actrices Sofía Diambra y Liza Taylor componen y actúan sus personajes con compromiso y ductilidad, convirtiendo cada movimiento, cada palabra y cada mirada en poesía viva que se despliega en la escena. El texto y la música, compuesta por Pablo Brie, completan esta deliciosa puesta.

            Orfeo y Eurídice está inspirada en un caso real en el que un padre estuvo diecisiete años tratando de poner fin al infierno en vida de su hija en estado vegetativo irreversible. En esta ocasión la historia que se presenta es la de una pareja que se conoce, se enamora y comienza a transitar un camino de vida, compañerismo y amor. Las fotos, cuadros vivos que la luz agiganta proyectando las sombras de las protagonistas como una presencia espectral, dan cuenta de las vivencias compartidas también de lo perdido. Un accidente instala la tragedia, Sofía ingresa a un limbo lúgubre, atroz, inalterable. Sofía se convierte en Eurídice y Liza en Orfeo, que no claudica en su dolorosa lucha contra un sistema cuya razón de ser fue ya explicada por Michel Foucault al señalar que la vieja forma monárquica de hacer morir y dejar vivir fue reemplazada, ciencia mediante, por el hacer vivir y dejar morir. Fórmula siniestra que cuida sus formas, pero en la que vivir se reduce a un hilo lábil expresado en un latido débil que resulta de múltiples máquinas responsables de sostenerlo en un tiempo indefinido. Años y años de un vida sin vida… conseguir justicia…

            Orfeo y Eurídice instala la cuestión sobre la muerte digna, que no es otra que la cuestión de la vida digna. Despliega la disputa entre el deseo y ciencia. Y erige, en el centro, la nobleza del amor en un trabajo del que verdaderamente podemos decir que lo que hace es honrar al teatro, honrar la vida.


Ficha artístico técnica:
Actúan: Liza Taylor y Sofía Diambra 

Música original: Pablo Brie
Prensa: Simkin & Franco
Texto y dirección: César Brie

Funciones
Viernes 23hs.

Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378)

domingo, 28 de febrero de 2016

“Encontrar el placer de las malas palabras” Sobre “Hijo de mil. Concierto de palabras putas"

“Encontrar el placer de las malas palabras”

Sobre “Hijo de mil. Concierto de palabras putas” de Pablo Finamore.

Por Carolina Rodriguero

El lenguaje que nos atraviesa, nos subjetiva, habla desde el cuerpo aunque la voz calle, habla y mira a los ojos, habla y traspasa al cuerpo de otros. Si somos dichos es porque las palabras pueden definirnos, nos adjetivan y para ello el uso y la costumbre nos ha llenado de buenas y malas palabras. Un ejemplo que enreda es el de la expresión puta, utilizada tantas veces como ofensa pero no en referencia a aquella mujer que cobra por sus servicios sexuales, la prostituta, sino para señalar a aquella mujer que goza, que siente placer con su cuerpo, con el sexo. Porque el sexo y la mujer también pueden ser malas palabras, y no hay que decir malas palabras, eso nos inculcan.


El unipersonal de Pablo Finamore es una versión libre de la novela “La madre voluptuosa”, de Ariel Arango, en la que, a través de un repaso histórico sobre los vínculos entre sexualidad, sociedad y religión habla de traumas ancestrales que no dejan de actualizarse. Un repaso que también se hace presente en la puesta dirigida por Marcelo Nacci, para diluir la dicotomía madre virgen/madre santa en una categoría otra: la de madre voluptuosa, que enseña a sus hijos a gozar del amor.

Sesenta minutos teatrales de intensa sesión psicoanalítica que recrea y amalgama aquellas que el músico Gustav Mahler tuviera con Freud a raíz de sus problemas conyugales. Escuchamos su música y sus palabras para entenderlos/nos. En un juego de contrapuntos musicales dados por el acompañamiento del teclado, se oyen golpes de teclas que condicen con el estado de un paciente de cuerpo-pensamiento neurótico y atormentado, en contraposición a la melodía del psicoanalista. Una atribulada conducta de Mahler que pregunta y no ve claro en oposición a la verborragia (pero también la palabra justa) que introduce el analista.

Como público nos convertimos entonces, en testigos-partícipes de una hilarante (delirante) sesión en la que se desmenuza la palabra, en la que se desmenuza la historia. Nombrar sustantivos que usualmente concebimos como adjetivos para ir de la ideología al hecho, ¿qué significa todo esto para mí, querido Freud? El perverso límite entre el goce y el placer, asirse a la vida o buscar la pérdida en la repetición neurótica de la turbulencia. Un conflicto que se erige y encandila para atraer otros tantos. La esposa que es la madre. La traición que es el abandono del niño indefenso. Y ahí en el medio o rodeando, el arte (y el humor) como forma de aprehender el mundo, al otro y a uno mismo, con posibilidades ciertas de convertirse en obsesión impuesta a manera de aislamiento y que interrumpe la posibilidad de la comunión. ¿Un ser turbulento puede (re)encontrarse con su deseo?

La repetición del malestar queda manifiesta en la puteada, como forma de refuerzo para poder llamar las cosas “por su nombre”, el chiste que anima a hablar, el insulto que descarga libidinalmente tanta energía reprimida. Acostumbrarse q que la pregunta pueda no tener respuesta. Acostumbrarnos a sabernos hijos de puta.

Las funciones son los domingos y lunes a las 21 hs en el teatro “El extranjero”, con una puesta sencilla que permite estar en interacción con los elementos, con la estructura que lo acoge, con la arena que juega con la música, las partituras caídas y el sombrero, que es también testigo, también partícipe.

Ficha técnica.

Director: Marcelo Nacci 
Autor: Pablo Finamore 
Actúan: Pablo Finamore  
Vestuario: Alejandro Mateo 
Diseño del espacio: Alejandro Mateo 
Asistencia de dirección: Agustín García 
Música: Joaquín Segade 
Producción ejecutiva: Carolina Sanchez 



martes, 20 de octubre de 2015

La sirena varada

Por Valeria Arévalos

Un bar perdido en la noche, música de un piano caprichoso que suena y se detiene cuando quiere, un pianista (Ana Foutel) despreocupado, casi que se arrastra hasta llegar al taburete y un manojo de partituras cae desparramándose por el piso. Parece no importarle. Está a punto de ingresar una clienta especial, una puta, una borracha, una sirena que canta penurias a cambio de un trago. El público será testigo de sus andanzas, ya sea desde el rol de confidente o desde el rol de marinero, la puesta así lo plantea. Uno elige de qué lado estar. Lo cierto es que el relato de este ser mitad monstruo mitad mujer será un monólogo doble sufriente y doloroso que desembocará en una crónica anunciada que sólo anticipa más dolor. Una Sherezade salida del mar con una sed insaciable.




El texto, escrito y dirigido por Luis Cano, fue pensado para Monina Bonelli. Ella será la encargada de encarnar a esta mujer que lleva en su cuerpo las marcas de un pasado cruel como el filo de las rocas al romper las olas. La composición física del personaje por Bonelli entregará fotos, imágenes detenidas, de ese pez fuera del agua, de esa mujer que no es pez y se ahoga, de ese ser mítico que no es ni una cosa ni la otra y por lo tanto, no encuentra su lugar, simplemente no pertenece. Su cuerpo, territorio de deseo que supo jugarle una mala pasada, ahora es de su dominio, las cicatrices y tatuajes que lleva en su piel lo instauran como propio, como las páginas de un libro que decide escribir... aunque no pueda evitar su trágico final.



Vale destacar el diseño lumínico de Julio Alejandro López que en conjunto con la escenografía de Rodrigo González Garillo acompañan el relato de esta sirena que, a diferencia de su referente mitológico, no busca engatusar a su público para luego devorarlo, sino que simplemente busca, quizás sin querer, exorcizar una historia que la convirtió en esto que hoy es y que duele.



​FICHA TÉCNICA:
Actriz: Monina Bonelli
Pianista: Ana Foutel
Escenografía y vestuario: Rodrigo González Garillo
Iluminación: Julio Alejandro López
Operación de luces: Javier Casielles
Música original: Ana Foutel
Pintura del telón: Margarita López Doufour
Sastrería: Patricio Delgado
Realización escenográfica: Gustavo Di Sarro
Fotografía: Marcelo Zappoli
Piezas gráficas: Lucía Von Behance
Prensa: 
Octavia Comunicación
Producción: Lourdes Solé Dolphyn
Asistencia: Lucas Sánchez
Dramaturgia y dirección: Luis Cano

Funciones: 
​lunes, 20:30 hs.


Teatro:
 El Extranjero (Valentín Gómez 3378)
Entrada:
 $120-. Descuento jub/est. $100-.
Reservas:
 4862-7400 elextranjeroteatro@elextranjero.com
Duración:
 60 minutos