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jueves, 21 de noviembre de 2019

Sentires en torno a Campo minado de Lola Arias


Sentires en torno a Campo minado de Lola Arias



Por Vivi Montes


La puesta en escena de Campo minado de Lola Arias, reestrenada en el Teatro San Martín del Complejo Teatral de Buenos Aires forma parte de un proyecto que incluye además, una video instalación, el filme Teatro de guerra y un libro. La propuesta consiste en reunir a seis sobrevivientes de la guerra de Malvinas (1982), tres argentinos y tres ingleses para recrear sus memorias de la guerra.

Ahora quiero escribir algunos de los sentimientos que experimenté en el transcurso de los 100 minutos que dura la obra teatral.

Angustia e Incomodidad. La angustia va y viene durante la pieza, se reactiva con insistencia ante lo no dicho, lo borrado y ante el espanto amaestrado devenido escenas en las que se ausentan la turbiedad y la confusión, todo está demasiado claro (en las distintas acepciones del término claridad). Se remite en varios momentos a los ensayos durante el proceso de creación de la obra y siento pena porque la repetición limpió las escenas, entonces pienso en la mercantilización de la memoria y la incomodidad se instala ante la producción que emprolija demasiado. Todo se sucede al pulso de un tempo impecable que no deja resto, lugar posible para el entre, ni pliegues.

Cerca del final de la obra, mientras cinco de los seis veteranos interpretan un tema musical con el claro objetivo de interpelar al auditorio desde un escenario sumido en estética de videoclip siento que por fin el espectáculo revela su verdad espectacular (y tal vez especular para ese público masivo que en breves minutos aplaudirá de pie).

Asombro. La sala está prácticamente llena, en los asientos de las filas que me rodean se acomoda una veintena de jóvenes entre 15 y 18 años aproximadamente. La cuantiosa presencia juvenil me plantea interrogantes varios, me pregunto qué saben de la guerra, cuáles son sus memorias sobre Malvinas, cómo los impacta ser espectadores de esa puesta que convierte las historias en textos ensayados, las relaciones en marcaciones teatrales.

El aplauso de pie, generalizado, también me asombra. Como respuesta mental ensayo un "claro, aplauden a los sobrevivientes de la guerra", pero ese intento esquivo no logra satisfacerme. ¿Por qué solo en ese momento tardío, conclusivo se despiertan los sentimientos, las emociones, los impulsos de espectadores y espectadoras? ¿Por qué nadie chifló antes? ¿Por qué nadie puteó a viva voz en ningún momento? Siquiera a Margaret Tatcher o a Leopolodo Fortunato Galtieri que se hacen presentes a través de máscaras que los representan y de sus discursos que, como fieles testimonios, los presentan. Sólo silencio y aplauso. Quedo perpleja ante ese extraño/adoctrinado modo de sensibilidad espectatorial y me retiro inquieta, con muchas preguntas y con mis propios sentimientos que me doy la oportunidad de compartir aquí en estas interrogantes líneas. 

Ficha artístico técnica:

Escrito y dirigido por Lola Arias
Traducción Daniel Tunnard
Performers Lou Armour, David Jackson, Gabriel Sagastume, Rubén Otero, Sukrim Rai y Marcelo Vallejo
Coordinación de producción CTBA Macarena Mauriño
Producción técnica CTBA Matías De los Santos
Asistencia de dirección CTBA Julián Castro, Rosana Rodríguez
Asistente de iluminación Facundo David
Asistente de dirección técnica Martín Fernández Paponi
Asistencia técnica Ezequiel Paredes
Asistencia de producción Gabriela Sofía Britos
Asistencia de vestuario Federico Castellón Arrieta
Asistencia en Gran Bretaña Kate O’Connor
Productora asociada Gema Films
Investigación Sofía Medici, Luz Algranti
Composición musical Ulises Conti
Video IDV
Diseño de sonido Ernesto Fara
Diseño de vestuario Andy Piffer
Diseño de escenografía Mariana Tirantte
Diseño de luces y dirección técnica David Seldes
Producción Sofía Medici,Luz Algranti

CAMPO MINADO es una obra comisionada por LIFT y Royal Court Theatre, Brighton Festival, Universidad Nacional de San Martín, Le Quai Angers, Athens and Epidaurus Festival, Künstlerhaus Mousonturm, Theaterformen y hTh CDN Montpellier.
Con el apoyo del British Council, la Embajada de la República Argentina en Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Arts Council England, The Sackler Trust.


Funciones jueves a domingo 20hs. - Sala Martín Coronado (Teatro San Martín, Av. Corrientes 1530, C.A.B.A.)
Duración 100 minutos


lunes, 12 de agosto de 2019


Danza con la muerte.
Sobre El Porvenir de Eleonora Comelli
Por Valeria Arévalos

Teatro, danza y música combinados. Además de lo escénico, ¿qué tienen en común estos lenguajes? Será lo inmaterial y evanescente del hecho, quizás. Será su relación con la muerte, también puede ser. El teatro y la danza, principalmente, se diferencian de otras artes por su condición vivencial, el artista puede morir en escena. Así, muy simple, frente a nuestros ojos. Cada representación es única e irrepetible, es huella de un hecho que nos invita a ser testigxs. Así como el porvenir, el futuro es la muerte y es lo único de lo que podemos tener certeza.




En este caso, El Porvenir, es una invocación a los vericuetos del destino. Una mujer presagia su muerte, la evoca, intenta evitarla, ensaya una y otra vez un accidente hasta que en el error de la repetición la tragedia se vaya distanciando y encuentre la forma de escapar.


Comelli tiene un bagaje temático que la acompaña a lo largo de su carrera: la muerte, el destino, el azar, la rutina, las relaciones… Es así como ya en Domingo, su opera prima, o en Qué azul es ese mar (ver reseña de Jazmín Cañete sobre "Que azul es ese mar"  en http://lamironaartistica.blogspot.com/2016_11_05_archive.html y la de Vivi Montes sobre "El hombre que perdió su sombra" en http://lamironaartistica.blogspot.com/2019/06/todos-somos-luz-y-somos-sombra-el.htmlvemos elementos que funcionarán como marcas autorales.  En El Porvenir, la amenaza de la muerte funciona como disparador de la acción. La obra se divide en tres cuentos coreográficos: El presagio, La elegida y La posibilidad. En los tres, la mujer consciente de su destino atraviesa distintos escenarios poco prometedores pero cargados de esperanza, la esperanza del amor, del error, de la vida.


Nada está escrito y es por ello que cada escena se despliega, se arma y desarma bajo unas notas disruptivas y a la vez hipnóticas de la mano de Zypce, gran-gran-gran creador de universos sonoros en escena. María Merlino será la actriz encargada de darle voz a esa mujer que espera y desespera. Pero no cualquier voz, sus modos se camuflan, se hunden en el océano, emergen y viajan en tren, no es una voz tranquilizadora que arrulla con su decir, es una voz que evoca palabras sentidas e incómodas, palabras que buscan desandar el camino de la muerte.
Mención aparte para el capítulo II La elegida, no sólo por la impecable destreza y pregnancia escénica de Lucía Bargados y Matías de Cruz, sino por el dispositivo escénico que alcanza su expresión más poética en una franca comunión entre cine, teatro y danza. Un vagón de tren, un afuera que se escabulle, el movimiento que pasa del romance al horror, una misma escena que muta, un final evitable.




Ficha técnico artística