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martes, 4 de abril de 2017

La sangre no es agua. Sobre Gángster de Daniel Dalmaroni

La sangre no es agua

Sobre Gángster de Daniel Dalmaroni

Por Vivi Montes

            Transcurre el año 1963 cuando una mujer, luego de veinte años de casada descubre, de pronto, que su marido es gángster, trabaja para un mafioso. De allí en más, los hechos que se van revelando ponen de manifiesto que nada es lo que parece ser. Las cosas se nombran de manera tan tergiversada que apenas pueden ser reconocidas, entonces, la mafia es "la empresa", los sujetos a los que hay que limpiar "expedientes" y los muertos, "archivos".

            Además, la obra plantea un juego entre literatura, ficción y realidad. Sin embargo, allí no va todo, Gángster asombra al espectador una y otra vez con una dinámica en la que los giros de la trama no dejan de sorprender. En clave de comedia, con personajes bien delineados y buenas actuaciones, esta puesta habilita la reflexión sobre los legados familiares que no se cuestionan, sobre la violencia, los diferentes modos de nombrarla, de representarla y de vivirla; sobre lo no dicho y sobre el pasado, que no confrontado, vuelve, siempre vuelve porque la sangre no es agua.


Ficha artístico-técnica:

Dirección: Sebastián Bauzá
Elenco: Karina Roldán, Leo Prestia, Agustín Frágola, Mariano Bicain
Escenografía: Marcelo Salvioli
Vestuario: Cecilia Carini
Realización de Escenografía: Raúl Olivari y Asoc.
Realización de Utilería: Iván Salvioli
Ayudante de Vestuario: Ailín Gutierrez
Producción Ejecutiva: Hermanos Warnes
Prensa  y Redes Sociales: TEHAGOLAPRENSA
Asistente de dirección: Antonia Ruggeri

Teatro del Pueblo - Av. Pres. Roque Sáenz Peña 943, CABA
Funciones sábados a las 22 horas



martes, 10 de noviembre de 2015

La dialéctica de la tierra. Sobre Terrenal de Mauricio Kartun

La dialéctica de la tierra
Sobre Terrenal. Pequeño misterio ácrata de Mauricio Kartun

Por Vivi Montes (Lic. en Artes – UBA)

Terrenal (Dir. Mauricio Kartun) encara de frente y sin titubeos la relación del hombre con la tierra. Con una estética que bien refleja el paso de un tiempo de abandono, los 20 años en que Tatita (Claudio Rissi) ha dejado a los hermanos Caín (Claudio Martínez Bel) y Abel (Claudio Da Passano), cual semillas atados a un terruño que ni siquiera saben que no les pertenece. Caín y Abel esperan al Tata. ¿Vendrá?


Mientras tanto, porque 20 años no es nada pero de algún modo hay que pasarlos Abel, el pastor, vende isoca los domingos en el recreo, con su pala espera el alumbramiento del cascarudo o torito y de la carnada vive. Mal visto por Caín que respetando las escrituras sentencia ¡Domingo día de guardar! y que dedica sus días (todos y completos) a la agricultura, al morrón, a sembrarlo, cosecharlo y a venderlo con trampa. Abel vive y deja vivir; Caín vive solo para acumular capitalito (y de a poco se irá revelando en la pieza que eso no es vida), obsesionado por la propiedad privada desconociendo que la ha estado violado estos últimos dos decenios.

Por demás interesante resultan, por un lado la actualización del texto bíblico en una lectura que va del génesis al capitalismo sin escalas y por otro, una composición particular de los personajes donde corporalidad y carácter se contraponen en un juego sugerente. Caín, robusto y vivaz va a ser comparado por Tatita con morrón, vacío por dentro, amargo e infeliz; Abel, que corporalmente es una suerte de payaso triste, resulta ser un gran bailarín de facilidad para la conquista femenina.


¿Y Tatita? De juerga. Buena metáfora de un mundo en el que hemos sido arrojados, abandonados en él por un dios fiestero, que anda de baile en baile y de copa en copa. Cada uno elige, Abel o Caín, vivir atado a la vida o al capital. Cuando Tatita regresa por fin a ver a sus muchachos en una suerte de juicio final en el que la historia ya conocemos, Caín envidioso de la estima preferencial que Tata tiene para con su hermano lo asesina y es condenado a vagar como el torito, cuerno en frente sin saber que él es su propio castigo. En un páramo olvidado, al que ni el asfalto ha llegado, el sabio Tatita le explica a Caín, pero… quien quiera oír que oiga: ¡Dialéctica, infeliz! En la diferencia, fundante de la política por cierto, en el desacuerdo (diría Rancière) está el motor de la vida.


Ficha técnico artística

Duración: 90 minutos

TEATRO DEL PUEBLO
Av Roque Sáenz Peña 943
 (mapa)
Capital Federal
 - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4326-3606
Web:
 http://www.teatrodelpueblo.org.ar