jueves, 3 de marzo de 2016

Los que se van quedando atrás. Sobre “El patio de atrás” de Carlos Gorostiza

Los que se van quedando atrás

Sobre “El patio de atrás” de Carlos Gorostiza
Dirección: Natacha Delgado

Por Vivi Montes


Otoño. Un patio detrás de una casa a la que el deterioro le fue ganando la pulseada del tiempo. Cuatro hermanos, dos generaciones y el fantasma del que supo irse. Los padres, otros fantasmas. El encierro, una constante. Un pájaro que canta hasta preferir la muerte a la falta de libertad y unas campanas que marcan el tiempo, pero irán distorsionándose con el correr de la obra. Y un timbre que ya nadie registra, que puede cambiarlo todo, pero ignorado deja todo en la exacta quietud del comienzo. Al frente de la casa, adelante, un local alquilado por unos pelilargos que escuchan música moderna a altos decibeles y molestan. El espacio define y configura a estos cuatros personajes, encerrados cada cual en su hacer chiquiquito, minucioso y aislante; deseantes, sí, pero imposibilitados de asumir y convertir en realidad su deseo.

En ese patio de atrás conviven los que quieren progresar, pero no pueden hacerlo; los que se resignaron hace ya mucho tiempo y el que se marchó, evocado y ausente. Todo está roto, descompuesto o inservible. Con una propuesta canónica en la que está bien logrado el efecto de la espera inerte e improductiva y el espectador consigue vivenciarlo, con personajes delineados con realismo y pinceladas de humor y una puesta justa, vuelve a escena El patio de atrás, la obra que escribiera y dirigiera el propio Gorostiza en 1994.

Esta vez y  en el marco de la celebración del Aniversario de los 25 años de la creación de Andamio 90, con dirección de Natacha Delgado y las cuidadas actuaciones de Rosana López, Ana Pasulevicius, Gustavo Reyerdito y Miguel Villar. El equipo logra un buen resultado con esta puesta de una de las obras emblemáticas de lo mejor que ha dado nuestra dramaturgia. Porque nuestro teatro, a pesar de trabajar con obras que ya cuentan en su haber con varios años desde que fueron concebidas y que han sido bastante recurridas, no se queda en ningún Patio de atrás.


Ficha artístico técnica:

Actores: Rosana López, Ana Pasulevicius, Gustavo Reverdito y Miguel Villar

Diseño de escenografía e iluminación: Héctor Calmet
Realización de escenografía: Edgar Ocampo/ Virginia de los Santos/Lorena Bufidis
Vestuario: Virginia de los Santos
Diseño sonoro: Marco Bailo
Producción: Facundo Buggiani y equipo El Patio de Pereira
Asistencia de dirección y operación de sonido: Roberto Gonzalez Segura
Asistencia de escenario: Martín Portilla
Operación de luces: Germán Giacalone/Fernando Diaz
Fotografía: Sol Ataddía
Diseño gráfico: Lorena Bufidis

Este espectáculo es una coproducción con Andamio 90, en el marco de la Celebración del Veinticinco Aniversario de su fundación.
Y forma parte del Ciclo de obras dirigidas, producidas e interpretadas por docentes, alumnos y egresados de la escuela de dicho teatro, continuando el espíritu de su fundadora: Alejandra Boero.

Teatro Andamio 90:  Paraná 660 CABA. 
Funciones: DOMINGOS 20 hs


martes, 1 de marzo de 2016

Ellos. Sus cuerpos. Sobre “Los cuerpos” de Federico Fontán y Ramiro Cortez.

Ellos. Sus cuerpos.
Sobre “Los cuerpos” de Federico Fontán y Ramiro Cortez.

Por Carolina Rodriguero



Un espacio vacío, en silencio, y unos cuerpos de hombres, unos cuerpos animales que aparecen con luz verde para habitarlo, generando otro cronotopo poiético. La necesidad que tiene el cuerpo de poder ser expresado en palabras, de poder ser dicho, no alcanza, entonces el cuerpo se manifiesta, se despliega, se tensa y cae, en ese momento de movimiento instintivo que tienen los animales ante el peligro. La conmoción del riesgo. El contacto del detalle. Es este el momento de atravesar con palabras esos cuerpos, porque ellos nos hablan de otra manera: dicen en la fricción de la piel, en los ruidos que se producen con el choque de sus torsos.

Federico Fontán y Ramiro Cortez nos embelesan con su fascinación por el acontecimiento que incitan a crear. Son cuerpos brutalmente tumultuosos y eróticos, turbulentos en la energía y en el devenir del movimiento. Más que ellos son sus cuerpos, algo de la reacción ancestral, salvaje de los caballos, de los hombres y sus bestias. Y el contacto, allí para el frío, para el calor, qué hacer con cuánto menos lenguaje. La posibilidad de adentrarse en otros lenguajes y transitarlos de la misma intensa manera. Este otro lenguaje: el de los ruidos, las entonaciones, la respiración y el silencio, hasta los ruidos de las articulaciones participan porque a través de ellos, los intérpretes se escuchan en ese silencio inaugural, la necesidad del ruido, la necesidad del sonido aurático del cuerpo en el éxtasis de la experiencia. Sonidos de movimientos plásticos, de movimientos precisos en su inherente oscilación para llegar al equilibrio.

La danza fundida en la música de Martín Minervini hace una poética de la pura presencia. La idea del eterno retorno en las secuencias repetitivas tiende a generar esa especie de trance, secuencias  similares a los mantras que a través de la voz  nos introducen en un momento otro de lo cotidiano, produciendo ese encantamiento del que tanto nos ha hablado Artaud y en el que la carne también se expresa.

Surge en escena lo que parecerían ser accidentes que, muy bien coreografiados, generan esa necesidad del contacto para danzar, sin el otro un cuerpo no podría hacer lo que hace. Entramados por las piernas, queda como producto una ilusión óptica simple y eficaz: torsos como maniquíes apoyados lateralmente en el piso, despiertan para reconocerse en esas piernas continuamente activas pero que no vemos, y la contradicción, la oposición que aparece, binarias combinaciones en que pueden intrincarse esos cuerpos. La unión de dos partes de dos cuerpos, inferior/superior, desnudo/vestido, beso/rechazo, arriba/abajo y tantas más.

Ciro Zorzoli, quien realizó la tutoría artística de esta labor creativa dirigida por los mismos intérpretes, ha hablado del compromiso de los artistas con ellos mismos y con sus deseos como creadores, partiendo del ensayo y el error, de la incertidumbre, de la crisis, del accidente. Cuerpos en conflicto son cuerpos críticos, son cuerpos políticos. Es el enfrentamiento el que genera la mutación de estos dos cuerpos  en una sola masa, un poco hombres, un poco bestias.


Ficha técnico artística:

Intérpretes: Ramiro Cortez, Federico Fontan
Músicos: Martin Minervini
Vestuario: Alejandro Mateo
Iluminación: Paula Fraga
Fotografía: Ignacio Cángelo
Asistencia general: Virginia Pérez Leiva
Dirección: Ramiro Cortez, Federico Fontan


domingo, 28 de febrero de 2016

“Encontrar el placer de las malas palabras” Sobre “Hijo de mil. Concierto de palabras putas"

“Encontrar el placer de las malas palabras”

Sobre “Hijo de mil. Concierto de palabras putas” de Pablo Finamore.

Por Carolina Rodriguero

El lenguaje que nos atraviesa, nos subjetiva, habla desde el cuerpo aunque la voz calle, habla y mira a los ojos, habla y traspasa al cuerpo de otros. Si somos dichos es porque las palabras pueden definirnos, nos adjetivan y para ello el uso y la costumbre nos ha llenado de buenas y malas palabras. Un ejemplo que enreda es el de la expresión puta, utilizada tantas veces como ofensa pero no en referencia a aquella mujer que cobra por sus servicios sexuales, la prostituta, sino para señalar a aquella mujer que goza, que siente placer con su cuerpo, con el sexo. Porque el sexo y la mujer también pueden ser malas palabras, y no hay que decir malas palabras, eso nos inculcan.


El unipersonal de Pablo Finamore es una versión libre de la novela La madre voluptuosa”, de Ariel Arango, en la que, a través de un repaso histórico sobre los vínculos entre sexualidad, sociedad y religión habla de traumas ancestrales que no dejan de actualizarse. Un repaso que también se hace presente en la puesta dirigida por Marcelo Nacci, para diluir la dicotomía madre virgen/madre santa en una categoría otra: la de madre voluptuosa, que enseña a sus hijos a gozar del amor.

Sesenta minutos teatrales de intensa sesión psicoanalítica que recrea y amalgama aquellas que el músico Gustav Mahler tuviera con Freud a raíz de sus problemas conyugales. Escuchamos su música y sus palabras para entenderlos/nos. En un juego de contrapuntos musicales dados por el acompañamiento del teclado, se oyen golpes de teclas que condicen con el estado de un paciente de cuerpo-pensamiento neurótico y atormentado, en contraposición a la melodía del psicoanalista. Una atribulada conducta de Mahler que pregunta y no ve claro en oposición a la verborragia (pero también la palabra justa) que introduce el analista.

Como público nos convertimos entonces, en testigos-partícipes de una hilarante (delirante) sesión en la que se desmenuza la palabra, en la que se desmenuza la historia. Nombrar sustantivos que usualmente concebimos como adjetivos para ir de la ideología al hecho, ¿qué significa todo esto para mí, querido Freud? El perverso límite entre el goce y el placer, asirse a la vida o buscar la pérdida en la repetición neurótica de la turbulencia. Un conflicto que se erige y encandila para atraer otros tantos. La esposa que es la madre. La traición que es el abandono del niño indefenso. Y ahí en el medio o rodeando, el arte (y el humor) como forma de aprehender el mundo, al otro y a uno mismo, con posibilidades ciertas de convertirse en obsesión impuesta a manera de aislamiento y que interrumpe la posibilidad de la comunión. ¿Un ser turbulento puede (re)encontrarse con su deseo?

La repetición del malestar queda manifiesta en la puteada, como forma de refuerzo para poder llamar las cosas “por su nombre”, el chiste que anima a hablar, el insulto que descarga libidinalmente tanta energía reprimida. Acostumbrarse q que la pregunta pueda no tener respuesta. Acostumbrarnos a sabernos hijos de puta.

Las funciones son los domingos y lunes a las 21 hs en el teatro “El extranjero”, con una puesta sencilla que permite estar en interacción con los elementos, con la estructura que lo acoge, con la arena que juega con la música, las partituras caídas y el sombrero, que es también testigo, también partícipe.

Ficha técnica.

Director: Marcelo Nacci 
Autor: Pablo Finamore 
Actúan: Pablo Finamore  
Vestuario: Alejandro Mateo 
Diseño del espacio: Alejandro Mateo 
Asistencia de dirección: Agustín García 
Música: Joaquín Segade 
Producción ejecutiva: Carolina Sanchez 



miércoles, 24 de febrero de 2016

Nunca dejes de jugar. Sobre Todos los pájaros que me saludan tienen la sonrisa de Gardel

Nunca dejes de jugar

Sobre Todos los pájaros que me saludan tienen la sonrisa de Gardel de Sebastián Irigo y Luis Longhi

Por Vivi Montes


Nunca dejes de jugar porque en el corazón no hay edad es una de las máximas de la obra Todos los pájaros que me saludan tienen la sonrisa de Gardel. Y porque el corazón es el cofre donde atesoramos los mejores momentos vividos, vale la pena acompañar a Antonio, el día de su cumpleaños recorriendo sus recuerdos más hermosos. Con autoría de Sebastián Irigo y Luis Longhi, Todos los pájaros que me saludan tienen la sonrisa de Gardel nos invita repasar la vida de Antonio desde que dejó los pantalones cortos para empezar a convertirse en un hombre hasta vaya a saber a cuando, pasando por la amistad, la familia y amor siempre con una vínculo referencial a ciertos personajes míticos de la literatura, la música y la política.

Ante una mirada desprevenida, Antonio, el personaje interpretado por Luis Longhi está sólo en escena, pero esto no es del todo cierto. Fruto de un gran compromiso actoral, a pesar de la soledad del actor en el escenario, el público logra vivenciar a los otros personajes que Antonio refiere, aquellos que han marcado y acompañado su vida: su madre, su padre, el tío, el amigo y su tardío gran amor. Pero hay más, hay otros, no tan cercanos pero que gozan de igual importancia y de sumo valor en la vida del protagonista Gardel, Discépolo, Perón y Cortázar, esos ídolos (estos u otros) que todos tenemos, que marcan nuestra vida y nuestro camino, que nos enseñan, que delimitan el camino. Y por si todo esto fuera poco, en esta obra que utiliza con certeza la metáfora de la rayuela, nos ayudan a avanzar hasta el cielo las notas del bandoneón, también interpretado por Luis Longhi, que suma en la ejecución del instrumento clima, expresividad y sentimiento.


Ficha  artístico técnica:
Autores: Sebastián Irigo  y Luis Longhi
Actúa: Luis Longhi
Prensa:  Laura Castillo
Fotografía: Fina Scaglione y Marcelo Luketti
Dirección: Sebastián Irigo
Duración: 55 minutos

Domingo  20:30 hs 
CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN
Sala Pugliese
Av. Corrientes 1543
Tel.: 5077-8000 int 8313


lunes, 22 de febrero de 2016

El arte de crear vida. Sobre Marionetas Orsini de Rubén Orsini

El arte de crear vida

Sobre Marionetas Orsini de Rubén Orsini

Por Vivi Montes


Me preguntaba yo antes de ver el espectáculo por qué llevaba el apellido de su creador apropiándose de las marionetas que pondría en escena y bastaron algunos minutos nomás para encontrar la respuesta. En el vínculo de Orsini con sus marionetas y con los objetos que manipula a lo largo de la obra se devela que ese mundo que emerge ante los ojos del espectador, esos seres a los que mágica, tierna y melancólicamente da vida son suyos, más que suyos… son parte de Orsini, son Orsini. Será por eso que no solo cada escena y cada personaje capturan toda la atención del espectador, sino que la preparación de cada una de ellas es un espectáculo en sí mismo, por la dedicación con la que se arma el espacio, por la plasticidad de los movimientos.


En este universo en el que asistimos al arte de crear vida a partir de lo inanimado, del desecho, de lo olvidado, accedemos también al cruce de la más elevada sensibilidad, con la ternura más entrañable y la lágrima congelada en la mejilla que ningún pañuelo alcanzó a borrar. Marionetas Orsini es un espectáculo para apreciar con la multiplicidad de nuestros sentidos alertas, visual y musicalmente bello, para observar con detalle (advierto que dan ganas de levantarse de la butaca y sentarse junto a esas criaturas para no perderse ninguna sutileza) y para dejar aflorar los sentimientos y que jueguen, libres, entrelazándose con los que brotan del escenario.



Autor, director, manipulación y construcción de objetos: Rubén Orsini

7° Ciclo de Teatro de Títeres y Objetos en el CC
Del 20/02 al 16/04
Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”
Av. Corrientes 1543 – CABA – Informes: 5077-8077


lunes, 15 de febrero de 2016

La carcajada y el barrio contra la “yeta”. Sobre Jettatore de Mariana Chaud

La carcajada y el barrio contra la “yeta”

Sobre Jettatore de Mariana Chaud

Por Vivi Montes



            Durante febrero, el barrio de la Boca le hace un lugar al buen teatro justo allí, entre los conventillos, el tango y la bombonera. En el Teatro Caminito hay funciones al aire libre y gratuitas de Jettatore, la obra de Gregorio de Laferrere que estrenara la Compañía Podestá en 1904. En esta oportunidad, con dirección y adaptación de Mariana Chaud acompañada de un elenco que brilla y destila carcajadas, vuelve a escena el mito de la yetatura por partida doble… hay un yeta personaje y ¿hay un yeta en el elenco?


            Con esta trama simple pero efectiva transcurre la obra junto al río. Y lo popular emana por todos lados: sobre el escenario, entre el público y en el marco oportuno del barrio. Así el arte propicia un encuentro mágico para palear y pelear risa en mano contra la yeta y la realidad. Jettatore muestra también como se ovilla el hilo que lleva desde una mentira blanca hasta la sugestión y de enredo en enredo la comedia va, avanza y demuestra que lo popular es también de calidad y que cuando el arte vuelve a sus raíces, al espacio público, algo bueno sucede.


Ficha técnico artística


TEATRO CAMINITO
Gral Gregorio Araoz de Lamadrid y Caminito (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Domingo, Viernes y Sábado - 19:00 hs - Hasta el 28/02/2016
 




viernes, 12 de febrero de 2016

"El viaje fatal". Sobre “El viaje de Discepolito (mezcla rara de tango y olvido)”

El viaje fatal

Sobre “El viaje de Discepolito (mezcla rara de tango y olvido)” de Víctor Dupont y Cristian Bus

Por Vivi Montes



Discepolito llega desde Uruguay hasta una post-apocalíptica Buenos Aires situada en el año 3020 para penetrar el misterio del tango. Buenos Aires, la ciudad construida a espaldas del río se encuentra en este caso mirando hacia el Río del Olvido y sus fantasmas, únicos sobrevivientes de la epidemia de la melancolía lo embriagarán de verdades, mentiras y divagaciones sobre la esencia del mítico tango.

Con música en vivo y un extraño cruce entre el mundo tanguero y la mitología griega deriva el viaje de Discepolito, el turista, el poeta vapuleado. Y así va nuestro protagonista, como un barquito de papel en mar revuelto, acumulando encuentros con las figuras más emblemáticas de ambos mundos que nunca terminan de revelarle la verdad que vino a buscar.

“El viaje de Discepolito” puede definirse como una indagación extensa y nutrida de elementos variados sobre el secreto del tango, el Ser de Buenos Aires condensado en una esquina que puede ser una milonga o el mismísimo infierno de Dante y el destino fatal del que vaga buscando una verdad inalcanzable. “Abandonad toda esperanza, aquellos que entréis aquí.”


Ficha artístico técnica:

Actúan: Juan Manuel Suárez, Pablo Palacio, Luján Bournot, Vicente Ramírez, Raúl Delfín Villareal y Vicky Buchino
Estatua viviente: Lautaro Martínez Pastrana
Danza: Karina Zorzoli, Santiago Asencio, Julieta Boland, Tony Vlašić.
Músicos: Mauricio Mendoza, Marcos Duff, Luis Raponi y Leandro Lotti.
Vestuario: Stella Maris Müller
Peinados: Lucía Mullins
Maquillaje y diseño de vestuario de Vicky Buchino: Fiorella Rossi
Diseño de iluminación: Martín Gaitán
Asistencia de dirección: Sebastián Armella, Nicolás Minichiello
Música original y dirección musical: Cristian Bus  
Dramaturgia y dirección general: Víctor Dupont

Funciones:
Febrero: Jueves, 21 horas
Desde marzo: Viernes, 21 horas
Teatro El Cubo: Zelaya 3053